En medio de la repetición de la rutina escolar se destacan hitos que dejan huellas. Días fuera de lo común en los que una visita, una propuesta o un encuentro, ponen en suspenso lo acostumbrado para acercar a alumnos y docentes otra porción de la realidad. Son momentos quizá breves, pero al mismo tiempo eternos en el recuerdo de quienes los viven.

En esta entrevista, Mabel Schmitz, directora de la escuela primaria 2 de La Larga, Daireaux, nos cuenta su experiencia. Un día donde su escuela se transformó en cine invitando a la comunidad toda a descubrir y disfrutar de su magia, aprendiendo.

Portal: Mabel, sabemos que ayer la escuela recibió una visita especial y se convirtió por una horas en una sala de proyección. ¿Cómo se gestó esa idea?

Mabel: Desde la escuela siempre estamos tratando que los chicos que no conocen otro espacio mayor que La Larga, tengan oportunidad de ver qué más hay. Que hay otra cosa fuera de su lugar cotidiano. En enero, mi hijo mayor me comenta que escuchó una propaganda en la radio que decía que la Fundación DAC iba a escuelas rurales con un cine móvil (y que lleva de paso una cineteca para la escuela). En seguida me entusiasmé y busqué contactarme con Ricky Pitterbarg, que es guionista y director de cine. Le conté las ganas que tenía que ellos lleguen a la escuela y le presenté un proyecto. Su respuesta fue: “Esto está hermoso, pero nosotros sólo trabajamos con secundarias rurales, no primarias”. Una lástima. Pero… no me di por vencida. Le pregunté a la inspectora si le parecía viable y con su aval me contacté con “la dire vecina”, de la escuela secundaria de la comunidad, que aceptó el proyecto. Y a partir de ahí trabajamos “juntas pero no revueltas”. (Así se llama el proyecto).

La idea era hacer un cine debate. Ellos eligieron una película para secundaria, nosotros para primaria optamos por Metegol.

Fue la primera vez que la fundación DAC proyectó en una primaria. Ricky estaba nervioso en la presentación y en el cierre, porque es una franja de edad con la que no está acostumbrado a trabajar. Y eso estuvo divertido porque yo me puse muy nerviosa por tener un director de cine ahí. Y él lo vivió al revés. Me parece que fue bueno para las dos partes descubrir algo nuevo y animarse a probar. 

Portal: Entre la escuela secundaria y la primaria, ¿cuántas personas participaron de este evento?

Mabel: No sólo fueron esas dos escuelas. Cuando la Fundación acordó hacer la proyección de la película, no podíamos dejar pasar la oportunidad de invitar a las escuelas rurales de la zona. Así que las convocamos. Son escuelas pequeñas, que tienen entre 3 y 7 alumnos, con lo cual esta invitación les encantó. Éramos 80 entre papás, alumnos y comunidad.

Nuestra escuela se colmó de chicos ese día. Los integrantes de la Fundación prepararon el SUM de la escuela como si fuera un cine: con las carteleras, folletos en la entrada, todo oscurecido. Y los nenes de primero que venían de otra escuela no lo podían creer. Me acuerdo la cara de una de las niñas de primero de la otra escuela, con los ojos bien abiertos diciendo mientras miraba la pantalla: “Yo nunca vi esto tan grande”. Para muchos era la primera vez que veían una proyección en otra dimensión. Fue hermoso poder dar desde la escuela esa oportunidad de acceder a otras realidades que no están al alcance de la mano.

Portal: ¿Cómo fue el trabajo previo a la proyección?

Mabel: Como la película se inspira en un cuento de Fontanarrosa, trabajamos previamente eso en el aula, uniendo las áreas de trabajo. Como la idea surgió en enero, pudimos trabajar con ese cuento desde que arrancó el año. Hasta hicimos metegoles en cajas de zapatos y demás, para nosotros y para los chicos de las otras escuelas.

Portal: ¿Y cómo recibieron los padres esta propuesta?

Mabel: Todos muy contentos, acompañaron. Pusimos una invitación en grande para todo el mundo, es decir para la comunidad (95 habitantes) la mayoría gente mayor. Se pusieron afiches. Y se sumaron. Incluso trasladaron los papás a los nenes. Otros estaban como tímidos y se quedaron en la puerta. Todos en la escuela trabajaron mucho. Esta visita hizo poner las manos en movimiento. Para recibirlos se pintó el SUM con la ayuda de varias familias. En el caso de secundaria además, estuvieron presentes en el encuentro miembros del equipo de la película “Un cuento Chino”, incluido el actor Ignacio Huang. Compartieron su tiempo con nosotros, que fue grandioso.

Más allá de la proyección en sí misma, al trabajar todas las escuelas de la zona juntas, quedamos de acuerdo de realizar otros encuentros. Porque algunas escuelas rurales no tienen por ejemplo inglés y plástica. Vamos a ver si podemos articular para esas áreas, seguir sumando entre todos.

Portal: En lo que contás queda claro que la comunidad tiene un rol muy importante en tu escuela. ¿Cómo pensás tu rol como directora respecto de esto?

Mabel: ”SIN COMUNIDAD NO HAY ESCUELA”… A veces en comunidades pequeñas cuesta un poco dividir las cuestiones. Las maestras en la escuela dicen “Mabel sos maestra (porque tengo grado a cargo) y sos directora. Y es verdad, como directora no soy sólo una enseñante, sino la encargada de recibir a los papás. Más de una vez se acercan a la escuela. A veces necesitan una orientación o simplemente conversar con alguien. Y mi rol es de escucha. A veces planteo opciones, los invito a repensar, a charlar con el equipo de orientación, que dos veces por semana está en la escuela. Es acompañar.

Por ejemplo, hay una nena en la escuela que tiene implante cloquear. La recibimos sin saber hablar. Escucha y no decodifica la palabra hablada. Y tuvimos que aprender a enseñarle a leer y escribir en un mundo que es de silencio. En un mundo que si bien tiene ilustraciones y anclajes, no tiene lenguaje de señas para nosotras las maestras comunes. Y esa nena… hoy está en cuarto, escribe, lee, y opera. Matemáticamente hablando es monstruosa. Hace las cuentas de multiplicar con una tabla pitagórica, que maneja impecable. Es una persona bella.

Lograr esto fue un gran desafío para toda la escuela, y también para su familia. A los papas les cuesta soltarla. A nosotros nos quieren poner el límite de enseñar menos porque es sorda. Pero eso no va a pasar. Le vamos a enseñar lo mismo que al resto, quizá en otro tiempo y de otros modos, pero lo mismo. Es lo mínimo que podemos hacer por ella. Porque realmente la vida no le va a preparar algo menor, más simple por ser sorda.

Entonces en la comunidad ese es “el rol”. Es alentar. Otras veces es resolver cosas complejas. He tenido mamás que se enojan, que denuncian. Pero tengo por suerte, la figura de un inspector que es compañero, que colabora, que acompaña y que te dice: “quedate tranquila, lo vamos a resolver”. Y tengo también un equipo de trabajo precioso.

Portal: ¿Cuál es ese motor que te empuja y alienta a resolver estas cuestiones, a apostar a ampliar lo posible?

Mabel: La vocación de servicio. Es eso. Es un trabajo esencialmente humano. Más de una vez me emociono. Me emociono por lo que logran los chicos y también por mí, por nosotros, por saber que la escuela está marcando esa diferencia de querer ampliar el mundo a los alumnos. Con esta iniciativa del cine, por ejemplo. Yo pienso en esa nena de primero que dijo lo de la pantalla. Fue grandioso. Inolvidable para los chicos y también para nosotras, saber que podemos cambiar aunque sea dos horas de esa realidad.