Compartimos la segunda parte de la entrevista con Celina Wuthenau, capacitadora de Directores que hacen Escuela,  Profesora en Letras  y parte del equipo que escribió el libro “Evaluar…Enseñar… Evaluar…” compilado por  Ana María Kaufman.

En esta oportunidad, compartimos sus reflexiones sobre el sentido de la evaluación como elemento para orientar no solo los aprendizajes, sino también la enseñanza. Y algunas ideas para que el equipo directivo capitalice los resultados de las pruebas como información para su labor pedagógica.

 

Portal: ¿De qué manera convertir la evaluación de cada alumno en una fuente de información para la escuela?

Celina: Es importante el registro. Por ejemplo, en la escuela en la que trabajo la evaluación de cada chico la guardamos en el legajo del alumno. Es como una historia  de su trayectoria en la escuela.  Y cuando de pronto hay  un problema con un chico en 3ero vamos y miramos: ¿Qué estaba haciendo en 1ero? ¿Qué estaba haciendo en 2do? ¿Cómo estamos ahora en 3ro? Es como una memoria del paso de cada alumno por la escuela y sirve para orientar la mirada y saber cómo fue avanzando en la construcción de estrategias a lo largo de los años.

Portal: ¿De qué manera puede un directivo analizar las evaluaciones y usar los resultados para orientar a los docentes?

Celina: Dentro de la investigación sobre evaluación en prácticas del lenguaje que dio origen a los libros que publicamos, construimos una evaluación que consta de cuatro instrumentos: una Hoja de alumno, un Instructivo para el maestro, Claves de corrección en las que se detalla con qué criterio mirar eso que los niños están haciendo, y Planillas para volcar datos.

Las Planillas para volcar datos son muy importantes y muy útiles para el directivo. Por ejemplo, si al analizar los resultados de un grado, el directivo observa que en la fila horizontal  (que corresponde a un alumno) todo te da “C” (la categoría más baja) o “No realiza la tarea” se trata de un niño en dificultades para el que hay que diseñar alguna estrategia de acompañamiento.  

Pero por otro lado, si observa en una columna vertical un ítem en el que todos  los alumnos tienen C o “No realiza la tarea”, entonces se trata de un problema de enseñanza. Si todos los alumnos fallan en un mismo tema significa que ese tema no ha sido suficientemente desarrollado y por lo tanto la capacidad o estrategia no está adquirida, no se ha construido. Y esto es una muy buena información para los niveles  de decisión de la escuela.

La clave es entender que si no han aprendido, un problema hay, pero no es un problema solo de los chicos. Es tanto de la maestra y el equipo directivo, como de los chicos. Y la única solución para un niño que no está aprendiendo lo que se supone, no puede ser solo una maestra de apoyo.

Una evaluación siempre es un desafío. Arroja datos que a veces uno no tiene ganas de ver. Pero en todo caso si a muchos les fue mal lo importante es entender que es un problema de todos nosotros. Tenemos que poder leer lo que nos está diciendo la evaluación de los chicos. Lo que es seguro es que ese problema no se va a resolver en 3 días. En general lleva tiempo y reflexión. Se trata de analizar qué saberes ya construyó cada chico, qué le falta y diseñar un camino para poder avanzar.

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