Pensar la historia con ecos en el presente. Invitar a la escuela y a la comunidad a trabajar, investigar, aprender, compartir, para que la conmemoración de una fecha pasada llene al presente de sentidos. Compartimos las palabras de Silvana Gimenez, directora de la EP Nº 36 “Estados Unidos Mexicanos” de Moreno, Buenos Aires, quien nos cuenta cómo lograron re-pensar la patria el 25 de mayo de 2015.

La experiencia que quiero contarles fue el año pasado para el 25 de mayo.

Empezó, como todo en una escuela, cuando algo no está funcionando. Encontrábamos que el armado de los actos patrios no generaba placer en nuestra escuela y que muy pocos papas se acercaban a participar. Entonces tratamos de cambiar las cosas.

Decidimos dar “una vuelta de tuerca” a los actos escapando de la lógica tradicional e incorporando en cada encuentro un hilo conductor.

Entonces, desde principio de año, decidimos que el 25 de mayo tendría como eje a las mujeres. En ese entonces, si recuerdan, estaba  moviéndose mucho a nivel social la convocatoria a la marcha de Ni una menos. Y quisimos también desde la escuela aportar a la reivindicación de la mujer a través de la Historia. Porque hay muchas mujeres que hicieron mucho por nuestra historia, en lo político, en lo social y en lo curltural, pero en general no han sido visibilizadas.

Para organizarnos, circuló internamente por la escuela la propuesta invitando a cada grado a elegir una mujer revolucionaria, una representante de nuestra historia, un referente de la política, la cultura, ciencia, etc. Algunas de las mujeres elegidas fueron:

María “Macacha” Guemes, Mariquita Sánchez, Micaela Bastidas, Juana Azurduy, Eva Perón, Abuelas de Plaza de Mayo, M. Elena Walsh.

1888745_981798958527377_5178429755573632530_nDesde marzo a mayo, cada grupo de chicos investigó sobre la mujer elegida. El acto fue entonces un punto de llegada de un trabajo más extenso y de actividades previas en las que ya se fue convocando a la comunidad y familias.

En ese camino todos aprendimos. Muchos sabían solo los nombres de algunas de estas mujeres. O tenían imágenes parciales y estereotipadas de quienes habían sido. Los papás, los nenes, y el equipo docente empezaron a leer un poco más de historia, superando los recorridos típicos de las fechas patrias.

Cuando llegó el día del encuentro, armamos una muestra estática en la galería de la escuela donde cada grado presentó todo lo investigado: registros escritos, maquetas, láminas, y hasta videos, donde los nenes de 1º 2º y 3º grado contaban lo aprendido.

Y luego, en el acto propiamente dicho, algunos de los grados presentaron sus números en los que compartieron por qué esas mujeres fueron o son revolucionarias para nosotros a través de dramatizaciones, canciones,  etc.

Hubo uno con la canción de Juana Azurduy. Otro sobre madres y abuelas de plaza de mayo que fue realmente muy emotivo. Lloramos todos. Los chicos representaron de manera poética la revuelta por el boleto estudiantil y la búsqueda de justicia de estas mujeres.

Fue todo muy sentido. Nos impactó mucho el trabajo realizado ya que pudimos reivindicar el rol de la mujer en la historia pasada, reciente y actual, además de reconocernos como iguales y con los mismos derechos luego de intensas luchas.

10330306_981799171860689_4853398319732294962_nPara mí un buen acto escolar necesita del acuerdo de todas las partes de la escuela: el equipo docente sobre todo. Creemos que un acto escolar debe ser el producto de algo trabajado pedagógicamente durante un lapso de tiempo, y en lo que toda la comunidad esté invitada a participar activamente. En este sentido un buen acto escolar jamás puede hacerse en soledad. Es todo el equipo docente y de conducción que trabaja junto para que esto suceda.