La fecha que se acerca remite a un hito (quizá El gran hito) de nuestra historia. Las columnas salomónicas de la casita de Tucumán decoran cuadernos de generaciones de argentinos. Históricas, nos recuerdan no sólo la firma del Acta de Independencia, sino que traen consigo la fuerza de un mito.

Todos podemos recordar la imagen que construimos como alumnos, imaginar a esos hombres reunidos, con voluntad heroica e ideas de libertad. Una imagen romántica construida sobre la base de relatos, actos, reiteraciones. Pero aun cuando enseñamos sobre el pasado, como educadores hacemos siempre una apuesta al futuro. Enseñamos con la esperanza de formar hombres y mujeres capaces de seguir construyendo mundos, sujetos políticos dispuestos a mejorar la situación en la que viven.

Por eso, cada acto escolar es una invitación a pensar el pasado desde el presente, y de cara al futuro. El día de la independencia nos alienta a ir en esta dirección. Pensarnos independientes implica reconocer el poder y la responsabilidad de ser hacedores de nuestra propia historia. Por eso, en los actos y en las actividades previas, podemos recordar junto con los alumnos no solo la semblanza del mito, sino analizar el  contexto de ese hito histórico buscando comprender a los patriotas de entonces en su dimensión humana.

La apuesta es invitar a los alumnos y  a toda la comunidad educativa, a pensarse a sí mismos como parte activa de la historia del país. Como sostiene el portal Educ.ar, pensar las efemérides desde esta perspectiva “aporta herramientas para que los alumnos relacionen el pasado con el presente y se sientan protagonistas de los cambios necesarios para una convivencia más justa y democrática”. “En mi recorrido personal (no profesional) por las instituciones educativas, pude percibir que los actos funcionan como dispositivos pedagógicos para exaltar el sentir ‘patriótico’ más que construir y transmitir una idea de patria. El énfasis suele estar puesto en educar en el respeto por los símbolos patrios que nos identifican y en el culto a los héroes que ‘hicieron la patria’. Al carácter emocional que se deposita en esta noción de patria, convendría sumarle una dosis racional que incorpore la idea de que la patria se sigue construyendo y resignificando en forma permanente y que todos somos protagonistas de ese proceso”, asegura la historiadora, Paula Parolo.

Este 9 de Julio celebremos esas ideas que tanto resuenan, que hasta hoy tienen eco: libertad, independencia, identidad, soberanía… Y celebremos también como comunidad ser protagonistas de una historia que continúa escribiéndose capitulo a capitulo.