Si bien la normativa lo llama periodo de extensión o mesas de orientación, la jerga educativa de febrero habla de compensar, “rendir” exámenes, tener materias previasLa tradición dicta un vocabulario bancario y en algunos casos punitivo de los alumnos que llegan a esas instancias. ¿Cómo romper esa lógica y generar estrategias que permitan que los chicos aprendan y demuestren lo que saben

Febrero supone una oportunidad para los alumnos: es el momento en que aquellos que aún no han logrado alcanzar los aprendizajes esperados, pueden hacerlo. Pero también, y sobre todo, es una oportunidad para la escuela: la cantidad reducida de alumnos que llegan a esas instancias hace posible el desarrollo de estrategias de enseñanza y evaluación significativas diferentes a las habituales. Y eso implica un trabajo pedagógico de acompañamiento desde la dirección.

Los equipos directivos pueden generar espacios para renovar (o generar) acuerdos sobre la oportunidad que representa el período y apuntalar la reflexión didáctica de los docentes. Para ello es necesario:

  • Acompañar a los docentes en la revisión de los objetivos de aprendizaje del año o materia que los alumnos se acercarán a rendir. Dado que los tiempos son acotados, se vuelve central determinar cuáles son aquellas habilidades cognitivas que esperamos que los alumnos adquieran. El foco no está en los contenidos o conceptos “sueltos”, sino en los saberes-hacer que los alumnos ponen en juego en relación a esos temas y que son la llave para continuar aprendiendo.
  • Instar a los docentes a analizar la situación de cada alumno para dar lugar a estrategias personalizadas. El primer paso es identificar qué cosas sí ha conseguido aprender cada alumno y cuáles no. Lo que sí sabe es el puntapié inicial para acompañar el aprendizaje de lo que falta. Para este ejercicio cabe preguntarse: ¿En qué situación se encuentran los alumnos que deben compensar? ¿Llegan a esta instancia por haber tenido inasistencias reiteradas o por haber desaprobado contenidos fundamentales? ¿Han desaprobado con un nivel muy bajo o tienen un nivel de conocimiento o desempeño medio?
  • Garantizar la comunicación clara y transparente de los objetivos y modalidades de la instancia a alumnos y familias. Es central que haya claridad respecto de qué se evaluará y cómo se evaluará, haciendo énfasis en las habilidades y tipos de actividades que se pondrán en juego.Comunicar por escrito los criterios de evaluación resulta siempre más orientativo que simplemente dar un programa o lista de temas. Conocer los criterios permite entender las vinculaciones entre los temas y ayuda a los alumnos a proyectar el estudio de manera más asertiva.
  • Acompañar la planificación de secuencias significativas de enseñanza. Es importante que los momentos de encuentro de febrero no sean solo espacios de consulta, sino que sean la oportunidad de ejercitar, repasar, integrar… en suma: de aprender. Y dado que es un momento de aprendizaje, es por tanto, un momento de enseñanza. En palabras de Rebeca Anijovich:Me parece que el período compensatorio hay que pensarlo como un conjunto de propuestas, de modalidades. Es necesario diversificar las modalidades de recuperación porque, si un alumno no aprende algo, no hay un único camino para que recupere ese aprendizaje, hay múltiples caminos y hay que pensar múltiples estrategias”. (ver nota)

A continuación, cuatro ideas para planificar esta instancia pensando por fuera de las convenciones:

  1. Trabajo por parejas de docentes. ¿Y si los docentes de las diferentes secciones de un grado trabajan juntos pensando la secuencia de actividades para febrero? ¿O si los profesores de lengua y ciencias se juntan y piensan una secuencia que entrelace textos científicos, conceptos de un área y habilidades de la otra? El trabajo por parejas de docentes contribuye a generar diálogos y reflexiones que ponen en el centro las habilidades cognitivas que se espera que los alumnos alcancen y favorecen la integración de saberes. El compartir con colegas, además, sirve para ampliar el margen de lo “pensable” animando a generar otras estrategias de enseñanza. Asimismo, es un refuerzo a la objetividad de las evaluaciones, ya que obliga a poner en común los criterios con que se observan y valoran los desempeños de los alumnos.
  2. Trabajo entre alumnos. Durante los días previos a las evaluaciones es posible agrupar a los alumnos en pequeños grupos en función de aquello que deben aprender, más allá del año o sección al que pertenezcan. Hay actividades que permiten abordar contenidos diferenciados, en las cuales cada uno puede poner en juego sus fortalezas y apoyarse en los otros para superar aquello que aún le falta adquirir.
  3. Secuencias de debate. Con el objetivo de integrar saberes y ponerlos en acción, es posible generar momentos de debate estructurado donde los mismos alumnos deban desarrollar argumentos y contra-argumentos en función de contenidos fundamentales de las asignaturas. El o los docentes actúan en este caso como moderadores del dialogo y observan a los alumnos identificando el nivel de comprensión de saberes fundamentales y la adopción de la lógica particular de cada asignatura. Esta dinámica grupal puede complementarse luego con alguna conclusión escrita individual que recupere lo compartido.
  4. Trabajo y coloquio: En lugar de una evaluación escrita presencial, puede proponerse a los alumnos desarrollar un trabajo escrito domiciliario. La consigna puede unir diferentes contenidos y áreas. Durante los espacios de consulta el o los docentes ofrecen orientación y guía para el avance del trabajo. En el último día del período puede proponerse una instancia de coloquio donde el alumno presenta lo elaborado reflexionando además sobre el proceso  de aprendizaje.

La clave es trabajar con los docentes sobre el sentido de la instancia de febrero y alentarlos a pensar cómo ayudar a los chicos –a cada uno de ellos- a alcanzar los objetivos fundamentales. Se trata de convertir el período en una oportunidad para que los alumnos (y también la escuela) aprendan y mejoren. ¿Tenés otras ideas para organizar este momento? ¡Contanos!