En la antesala de las vacaciones solemos correr hacia adelante, pensando en las fiestas, el descanso que se acerca, el calor… Pero, en esa corrida, vale la pena hacer una pausa para mirar hacia atrás y evaluar el recorrido del año.En diciembre, la escuela se transforma. Las aulas, pasillos y patios se transitan con otro clima.  Es que a fin de año la escuela, aun siendo la de siempre, no es la misma. Se habita diferente, con una mirada que busca localizar en pasillos y aulas aquellos que éramos a principio de año, y que encuentra que hemos superado obstáculos, crecido, aprendido. Más allá de las instancias formales (entregas de boletines, colaciones, actos de cierre), puede ser interesante invitar a los alumnos a evaluar lo que pasó, lo que le pasó a cada uno, lo bueno, lo no tanto… rememorar las sensaciones de principios de año y observar cómo se transformaron, valorar qué pudimos hacer, qué buenas experiencias se desarrollaron y extraer aprendizajes para el futuro. Algunas ideas para ese balance colectivo: Animar a los docentes a organizar alguna actividad de repaso y evaluación del año con los alumnos.  Por ejemplo:

  • Invitar a los chicos a un viaje en el tiempo desde el primer día hasta hoy. ¿Recuerdan cómo se preparaban en febrero para el inicio del año escolar? ¿Cómo fueron pasando los meses? ¿Qué anécdotas recuerdan? ¿Qué les gustó más de la escuela? ¿Qué menos? ¿Qué aprendizajes se llevan para el año próximo?
  • Construir una línea de tiempo, marcando entre todos los momentos más importantes o significativos que atravesaron como grupo. Se pueden sumar fotos o imágenes  (seguramente los chicos tengan las propias!).
  • Realizar un mural con dibujos de los momentos favoritos del año.
  • Pensar qué consejos les darían a los chicos que pasan al curso que ellos dejan. Entre todos pueden armar un decálogo con recomendaciones para entregar al curso que transitará ese año a la vuelta de las vacaciones.

Dedicar un tiempo especial a aquellos alumnos que egresan y se despiden de la escuela. ¿Qué sueños tienen para el próximo paso? ¿Qué aprendizajes y recuerdos rescatan de su paso por la escuela? ¿Recuerdan el primer día que entraron en ella? ¿Qué personas de la escuela les han dejado huella? ¿Qué huella deja este grupo particular en la institución? ¿Qué aprendimos los docentes y directivos gracias a ellos? Lo importante, más allá de la consigna que sirva de excusa para el balance es:

  • Valorar los logros y aprendizajes.
  • Dar lugar a la escucha, dejando que los chicos compartan sus reflexiones en libertad.
  • Tomar nota tanto de aquello que gustó como de aquello que no tanto.
  • Destacar la posibilidad de aprender: seguramente todos en este 2015 logramos superar algo, mejorar, crecer. Es momento de celebrarlo. La vivencia de lo conseguido es el motor para impulsar los nuevos proyectos que vendrán.