Empiezan las clases. Las escuelas se visten de fiesta y los pasillos hasta hace poco tranquilos se llenan de voces, sonidos, mochilas. Después de los meses de receso, la escuela parece entrar en ebullición.

El clima es otro, se carga de expectativas, nervios, novedades… Cada docente o directivo desde su rol y a su manera ejecuta un ritual de bienvenida. El acto inaugural, la cartelera con sus primeros anuncios del ciclo, las palabras iniciales de los docentes, la preparación del aula… son detalles sencillos que engalanan y celebran ese encuentro (o reencuentro) de docentes, alumnos, familias.

Los equipos directivos, como maestros de ceremonia de este momento tienen la oportunidad de hacerlo memorable, marcando el norte que aspiramos conquistar en el año, inspirando a todos y cada uno a comprometerse con el ciclo que inicia. Es momento de recurrir a una de esas “palabras mágicas” que nos han enseñado: la palabra bienvenida.  

bienvenido, da.

1. adj. Dicho de una persona o de una cosa: Recibida con agrado o júbilo.

2. m. p. us. bienvenida (‖ recibimiento cortés).

3. f. Recibimiento cortés que se hace a alguien.

4. f. desus. Venida o llegada feliz

Recibir con agrado y júbilo a cada uno de los que ingresan a la escuela es una de esas tareas pequeñas que sin embargo tienen enorme valor.

Dar la bienvenida a los docentes es hacerlos sentir parte compartiendo aquello que queremos lograr como escuela, inspirando y contagiando el entusiasmo y responsabilidad de encarar un nuevo ciclo escolar. Es la oportunidad de hacerles saber el valor que damos a su trabajo y recordarles que siempre pueden recurrir al equipo directivo y sus colegas. Es celebrar la vocación que los impulsa a ejecutar una tarea tan creativa y apasionante.

Dar la bienvenida al  personal de maestranza, porteros, auxiliares es la oportunidad de señalar lo central que es su rol para el funcionamiento de la escuela, es marcar el cariz educativo que tiene lo que hacen. Como todos en la escuela, su presencia, acciones y vínculos, educan.

Dar la bienvenida a las familias es decirles que las queremos cerca y aliadas. Es recordar que compartimos un interés común por el aprendizaje de los chicos y que podemos ponernos de acuerdo para ayudarnos a lograr ese objetivo.

Dar la bienvenida a los alumnos es hacerles saber que son el centro de lo que hacemos, que los estábamos esperando; es entusiasmarlos por aquellos saberes que van a  aprender en el año que inicia. Es compartir el deseo de que todos y cada uno de ellos tenga un año excelente descubriendo pasiones, saberes, personas.

En este momento inicial, cada uno desde su estilo, ejecuta un ritual con ese espíritu: que este año escolar que inicia sea inolvidable. Bienvenidos directivos!