Recorrer el país, provincia por provincia con un personaje imaginado, reconvertir un hecho histórico en un programa, musicalizar poemas, entrevistar a una persona inspiradora. La radio invita a contactarse con el saber de maneras diferentes. Hablamos con María Cristina Becerra, Directora de la Escuela Secundaria Nro 2 de Daireaux, que hace años lleva adelante el proyecto “Radio y media” en su escuela. Un proyecto “mamushka”, que alberga muchas otras iniciativas en su interior.

Portal: ¿Cómo surgió la idea de armar la radio?

Cristina: En la escuela hace años solemos participar de diferentes proyectos. Y a través de ellos nos llegan recursos, y lo que es aún más rico, nos visitan diferentes especialistas. En una de esas visitas, conversando de lo que hacían otras escuelas, supimos que en Avellaneda había una escuela que tenía un proyecto de radio. Y nos encantó la idea.

Hacia un tiempo habíamos hecho una refacción en el edificio. Y con la decisión de armar la radio parte del material que se había sacado (vigas de madera y machimbre, la puerta de un armario) se convirtió en la estructura de la cabina. Con el financiamiento de uno de los proyectos en los que participábamos compramos una computadora y unos alumnos armaron dos bafles que sacábamos al patio. Al principio era una radio interna que transmitía solo en los recreos y en los actos.

Un tiempo después, en el 2004, una inspectora nos trajo una comunicación de la Dirección de Escuelas sobre radios del Polimodal. A partir de esa circular nos pusimos en contacto con otra escuela que tenía radio y ellos nos asesoraron. Económicamente era complicado. Los fondos de cooperadora no alcanzaban. Estuvimos un año ahorrando a través del kiosco para comprar la torre. Y con ayuda de algunos subsidios compramos el transmisor, la consola y otros equipamientos.  

Desde el primer momento todos se comprometieron. La portera iba todos los viernes a un supermercado en el que le guardaban los maples de huevos con los que luego acustizamos la sala.  Y así se fue armando, de forma artesanal, a pulmón y con el trabajo de todos.

Portal: ¿Cómo fue empezar a transmitir? ¿Qué desafíos encontraron?

Cristina: Al principio nos daba miedo que un chico agarrara el micrófono y dijera disparates. Nos costaba soltarnos y en general queríamos que todo estuviera grabado de antemano para poder chequear lo que salía al aire. Pero lo cierto es que la magia sucede con programas en vivo.

Entonces nos contactamos con la gente de la Facultad de Sociales de la Universidad del Centro, de Olavarría. Durante todo el 2005 trabajamos con ellos. Venían una vez por mes a dar talleres en los que participábamos docentes y alumnos. Y con el tiempo fuimos formando conciencia. Acordamos normas de uso que ahora ya están instaladas y son claras para todos.

Más adelante vinieron de la Universidad Austral a capacitarnos. Ellos nos ayudaron a pensar cómo transversalizar los contenidos educativos con la radio en un formato que sea entretenido, al tiempo que sirviera a los chicos para aprender. Nos sugirieron herramientas y nos contactaron con otras radios y proyectos a investigar.

Cada cosa que leímos, cada persona que contactamos, nos sirvió para seguir trabajando. Y nos dimos cuenta que prácticamente todo se podía llevar a un formato radial.

Tuvimos programas desde historia hasta matemática. En ocasiones invitamos a vecinos destacados de Daireaux y los chicos les hicieron entrevistas.

Portal: ¿Cuáles fueron los programas de mayor repercusión y potencia educativa?

Cristina: Hubo uno que se llamó “Travesía.ar” que surgió para una feria de ciencias. En ese programa había un personaje, un mochilero, que iba recorriendo las provincias argentinas. En cada programa visitaba (a través de la radio, claro) una provincia.

Para poder hacer eso los chicos investigaban con los diferentes profesores la geografía, los recursos naturales, la economía, la historia, la organización política, las actividades culturales, los mitos y leyendas, el clima. Y al momento del programa cada alumno tenía un rol como columnista o comentando parte de lo que había investigado. Además en cada programa se entrevistaba a alguien de esa provincia que viva en Daireaux o a algún daireauxense que se haya ido a vivir para allá. Y se hacía un duplex con una radio de esa provincia hablando con ellos. Eso era para mí lo más hermoso: la posibilidad de conectarse con otros. 

En otro momento teníamos un programa muy lindo en el que se leía poesía y se musicalizaba. En otra época hubo personas mayores que venían a leer a través de un programa de ANSES de abuelos cuentacuentos.

Algunos programas continúan y otras veces finalizan porque cambia el grupo y los chicos tienen otra expectativa: entendemos que es importante escucharlos, escuchar qué quieren proponer a través de la radio. Hay mucho para trabajar. Es casi infinito lo que se puede hacer con la radio.

En cuanto a lo educativo, la radio trasciende las asignaturas. Por ejemplo, una cosa que nos enseñaron los de la Austral es escribir para radio. No se escribe de la misma manera un texto para ser leído que uno para ser escuchado. Hay estrategias, como la redundancia útil, que es necesario saber usar, porque la concentración de un escucha es diferente a la de un lector. Y eso se va trabajando y los chicos lo incorporan. Y por supuesto, sobre todo se ve como los alumnos adquieren una desenvoltura y mejoran la expresión oral.

Y más allá de los contenidos, lo lindo es como se enganchan los chicos. La radio es casi una marca registrada de la escuela. Desde 1er y 2do año ya están re comprometidos. Son entusiastas. Hay alumnos que en sus horas libres van a la radio a grabar, a buscar.

La radio es un motor que transforma y enriquece los contenidos para que puedan ponerse en el aire.